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30.6.15

Un año atrás.

    Hoy me puse a ver entradas del año pasado en esta misma época. La puta madre, no recordaba lo mal que lo estaba pasando en este mismo momento hace 365 días atrás, si no fuera por esas entradas no podría ni acercarme a lo que solía sentir.
    Me alegra ver que eso no se siguió repitiendo y que hoy pueda decir que hice un cambio, un movimiento acertado y que ya no la estoy pasando así de mal.
    A mitad del año pasado estaba terminando el primer cuatrimestre y empezaba a prepararme para los finales y para un recuperatorio con ansias pero con un poco de cansancio. Dos o tres semanas después todo ese temor, ese cansancio, esos pensamientos oscuros, esas inquietudes y esos sentimientos escondidos se despertaron y se dispararon como balas. Mi vida era un quilombo, no sabía cómo ordenar todo lo que me estaba ocurriendo, no sabía qué hacer ni hacia dónde ir.
    Hice lo peor que se puede hacer en momentos así: me encerré en mí misma y me alejé de todos. Todavía recuerdo estar a las 3 de la mañana en la cocina con todos los apuntes desparramados sobre la mesa, llorando porque no quería seguir más con eso; no quería más ese sufrimiento, no quería esa angustia que me presionaba el pecho y no quería abrir la boca porque no quería decepcionar a mis padres.
    Todo empeoró cuando seguí humillándome y desaprobando finales. Mis demonios se alteraron con más fuerza y al haber terminado con todo lo que rendí decidí darme una última segunda oportunidad y anotarme y hacerles pagar a mis padres otro semestre. Gran, gran error. No estaba para una segunda ronda y lo sabía, pero aún así me metí cada vez más en ese hueco en el que ya tenía más de medio cuerpo metido. Era un infierno, pero decidí quedarme ahí.
    No sé cómo decir lo siguiente, pero no encuentro otras palabras para decir que a partir de ahí la empecé a pasar realmente para el orto. Odiaba todo, los odiaba a todos y por sobre todo me odiaba a mí misma por permitirme estar ahí. Me sentía una estúpida, una maricona y una buena para nada. Dejé que todo y todos me pasen por encima y no hacía nada al respecto.
    Me enfermé como nunca en mi vida, no solamente con fiebre y esas cosas, sino mentalmente; me dolía todo el cuerpo, me dolía pensar y hasta me dolía seguir existiendo. Volví a hacer pelotudeces que hacía antes y aunque me controlaba las hacía igual pero con menos riesgo.
    Nunca había estado tan mal en toda mi vida y lo peor de todo es que ahora me doy cuenta de que fue al reverendo pedo, porque tenía todo a mi alcance para cambiar toda esa mierda. Pero por suerte, gracias a muchas personas que me acompañaban musicalmente y a dos personas que un día me dieron una extensa e inesperada charla cada una, pude animarme y contar lo que más anhelaba hacer: dejar la carrera.
    Lo que ocurrió después de ese momento quedó por mi cuenta, es decir, después de ahí fue mi responsabilidad y mi obligación hacer que todo vuelva a su lugar. No fue fácil, pero después de casi 7 meses puedo decir que todo está valiendo la pena, que todo está terminando de acomodarse y, aún mejor, ¡todo está yendo para arriba, mejorando!. No voy a entrar a detalles, voy a dejar eso para la entrada de fin de año, pero sí voy a decir dos cosas:
    - Todo esto está valiendo la pena y espero nunca volver a pasar por algo así.
    - Aprendí que no vale la pena estar mal todo el tiempo, es al pedo y es mejor usar esa energía para levantarte y seguir adelante en vez de tirarte para abajo.

    Esto es todo. Me hacía mucha falta largar todo lo que tenía en mente.

1 comentario:

Daniela. dijo...

¡Hola!
Leer todo lo que haz escrito me llena de mucha nostalgia, me hace pensar en todas las veces en que me he sentido así, cómo si el desastre nunca fuera a acabar, viviendo aislada, torturándome a mí misma en todos los sentidos, no podía dormir, me mordía las uñas y los labios, me la pasaba preocupada, estresada, ansiosa y asustada, estaba cansada, solo quería que todo parara. De esa forma es como explotas, una y otra vez. De verdad que me apena ver que tú también pasaste por lo mismo, porque ese dolor mental, ese caos, es peor a cualquier sufrimiento físico, y de en serio, no me gustaría que nadie lo viviera, ni hasta mi peor enemigo, por que lo sé, sé que es horrible.
Por otro lado, me alegra que las cosas contigo hayan ido hacia arriba, es un gran ejemplo de que sí se puede salir a la luz después de tanta oscuridad. Y que solo recuerdes esos malos tiempos como días que tenían que pasar para simplemente tú salir adelante, y saber que eres más de lo que crees posible. Yo todavía sigo en proceso de reparación, creo, por los momentos ando en un estado neutro.
Y la razón por la que estoy aquí, es para agradecerte. Sí, sí, a ti. ¿Te acuerdas del blog "Psychopath Illusions"? Hace unos meses subí una entrada diciendo lo mal que estaba y avisando que cerraría el blog, y uno de los comentarios que recibí fue el tuyo. Me hiciste sentir no tan sola, y con esperanzas. ¡Muchas gracias! Ya tienes nueva seguidora. Espero que te pases por mi nueva página.

encounterwithaunknown.blogspot.com
Un abrazo muy fuerte,
Daniela.

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