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24.6.13

Un fin de semana que cambió parte de mi vida.

Viernes 21/O6 ~ 15:28
Y cuando lo vea lo voy a abrazar. Lo voy a abrazar para mostrarle que ya casi no hay rencor dentro de mí.
Y ese fue el comienzo de un día que, con una simple charla, iba a cambiar por completo una parte de mí que estaba en la oscuridad.
19:06
Fue una "charla" intensa para mí (entre comillas, porque casi todo el tiempo habló él), en donde me quedaron algunas cosas claras pero a su vez muchas preguntas sin resolver: ¿Por qué esa persona que llamo papá (el día de hoy) se interpuso de esa forma hace tiempo?, ¿qué hay detrás de todo eso?, ¿sabrá todo lo que esta persona tuvo que sufrir a lo largo de estos años?, ¿se arreglará algún día todo esto?, ¿tendrá sentido irme a vivir con esa persona y alejarme de todo esto que me hace mal?, ¿podré hacer entrar en razón a mi "papá"?, ¿mi mamá entenderá y seguirá entendiendo esta situación casi como yo lo hago?
Son muchas preguntas, pocas respuestas y mucho tiempo por delante.
~

No tengo palabras para describir lo que significó este fin de semana largo para mí.
Para empezar voy a comentar que estuve 4 días al pedo, como había dicho en la entrada anterior. Miércoles y jueves estuve en mi casa, acostada, usando la tablet.
El viernes ya comenzó lo mejor: me vino a visitar esa persona a la cual perdoné hace unos meses después de pasar casi 10 años despreciándolo. Me sorprendió que por primera vez desde que lo veía no tenía esa molesta vocecita diciéndome cosas feas, haciéndome tener pensamientos feos.
Estaba todo tranquilo, estuvimos un rato en casa de mi abuela Noemi y después salimos a dar unas vueltas. Tenía todo controlado, sabía que le iba a decir, sobre qué le iba a hablar, lo que quería debatir, todo. En eso le suena el celular: era mi hermana, con la cual no puedo tener contacto porque sufre de bipolaridad. Me hizo mierda escuchar su voz y saber que no le podía decir que estaba ahí, que le mandaba saludos. 
Ahí me quebré por dentro y la mente se me puso en blanco.
Así fue como él empezó a hablar sobre distintas cosas y yo solamente asentía mientras miraba un punto fijo en el piso y me destrozaba por dentro por sentirme tan idiota, tan débil.
Después de una hora de escucharlo hablar empecé a levantar la cabeza, a mirar hacia afuera del auto y después a mirarlo a él. Pero seguía sintiendo esa angustia en el pecho, hasta que me solté un poco, me ablandé y le dije un 10% de todo lo que tenía planeado decir. Pero bueno, con algo se empieza, ¿no?
Luego nos fuimos a la casa de Noemi y después a lo de mis tíos, donde ahí lo pasé muy bien hasta la 1, por ahí.
(Lo que está en este color es lo que logré avanzar).

Me siento satisfecha con lo que pasó. Es un comienzo, pero estoy segura que va a terminar de una buena manera.
Ya no siento esa gran angustia que tenía. Obviamente va a tardar mucho irse del todo, pero al menos ahora no siento ese gran peso.
Si supieran lo que era tener ese gran nudo dentro de mí, y no es que lo tengo desde hace meses, lo tengo desde los 8 años, casi toda mi vida, y me alegro que de a poco se vaya desvaneciendo.















1 comentario:

Pamela dijo...

Hola juli! Yo jueves y viernes, por suerte, tambien hice nada, digo, sabado y domingo tambien.
Que bueno que te hayas sacado las ganas de decirle las cosas, aunque te falto, y con el tiempo vas a lograr decirle todo lo que pensas, y te vas a sentir mejor. El va a mejorar como padre y vos como persona.
Besitos

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