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21.4.14

Día 111 de 365. But now the sun shines cold and all the sky is grey.

23:05
Tuve una mañana de mierda. Me levanté temprano para ir al velorio del abuelo de mis primos. Intentamos tomar el 8 rojo con mi mamá pero el colectivero nos dijo que no llegaba hasta el lugar donde queríamos ir; entonces lo llamó a papá para que me vaya a buscar. Ella se tomó un colectivo para el centro.
Estaba nublado, casi empezando a lloviznar, cuando llegué al lugar y los vi a mis primos con otro hombre afuera. Los saludé con un medio abrazo a ambos y los pisé un poco también, porque estaba nerviosa. Entré y estaba su papá, que hacía mucho que no veía y con el cual no tengo una buena relación ni me gustaría tenerla por temas del pasado. Lo saludé y me dijo "gracias por venir, Juli, gracias". Me resultó muy raro escuchar esto, hasta me impactó. Los ojos se me empezaron a llenar de lágrimas cuando recordé un par de cosas relacionadas con mi tía Teresa y con mi pasado.
Casi al fondo de la sala estaba mi tía con una chica y un chico que no sé quiénes son. Los saludé y ya no aguanté más. Mi tía se dio cuenta de lo que me pasaba, me hizo sentar a su lado y me abrazó. Lloré un buen rato, mientras mi papá estaba parado al lado mío acariciándome la cabeza y mis primos andaban rondando por ahí. No me gusta dar lástima y menos en momentos como ese, donde es un lugar donde casi no encajo. Me hacía sentir peor y más aún porque no me gusta que me miren mientras lloro.
Estuve otro buen rato ahí, sola, pensando en mis cosas, hasta que me fui a otro lado donde estaban mi papá, mis primos, su papá y otro primo, al que a primera vista no reconocí. Me había olvidado que todo cambia.
Los escuché hablar de fútbol un rato hasta que el papá de mis primos se levantó y se fue a otra sala donde estaba el cajón. También fuimos nosotros. No vi al fallecido, porque lo tapaba una pared; tampoco quería. Me quedé en la lejanía, mientras observaba como se llevaba a cabo una pequeña ceremonia antes de tapar el cajón y hacer el recorrido hacia su lugar asignado. Conocía al 2% de las personas de ahí, más o menos, a otros los veía cada tanto y otros eran unos completos desconocidos. Me volví a quebrar cuando vi como lloraban mis primos; nunca hubiera querido verlos así.
Mientras cerraban el cajón, crucé una mirada con mi tía y sin pensarlo fui y la abracé, porque ella también merecía contención.
Hicimos la caminata hasta el lugar donde iban a enterrarlo. Empezó a lloviznar y ni me molesté en ponerme la capucha; quería estar así. El cura dijo unas cuantas palabras y repartieron rosas para tirar mientras bajaban el cajón (me dieron una a mí, inclusive). Mi corazón se seguía quebrando cada vez más al verlo a mi primo llorar y al otro mirando el cajón, atónito, como si todavia no creyera lo que había pasado y lo que estaba pasando. También la vi a la señora del fallecido, la abuela de mis primos.
Seguí mirando hasta que empezaron a bajar el cajón y todos los que tenían una rosa se acercaban a tirarla. Yo lo hice con la mía, y esa fue la forma de despedirme.
Nos volvimos por donde vinimos y ya cada uno se empezó a ir a su casa, no sin antes despedirse.
Me acerqué a saludar a Joaquín. Recordé cuando fueron mis 15 y apenas llegó a mi casa me dio un abrazo que nunca voy a olvidar, porque fue de sorpresa. Y eso hice o intenté hacer: lo abracé con todas mis ganas un buen rato. 
Después me acerqué a saludar a Julian. Recordé la frase que utilicé en una foto que puse hace tiempo de perfil en fb, diciendo "Prométeme que sonreirás al ver que ahí estaré...", porque eso estaba haciendo, estaba ahí, para ellos. Sus ojos estaban apenas rojos, pero aún mantenía esa mirada perdida, pensativa, tratando de asimilar todo lo que ocurría.
Terminamos de despedirnos, la llevamos a mi tía a su casa y después nos fuimos a buscar a mamá y Pedro al colegio. "Gracias por ir", me dijo mi papá, y eso era lo último que quise escuchar antes de volver a mi vida normal: un agradecimiento.
Mi mamá me dio mi libreta de 6º año, con un promedio total de 8.40 según ella. Me hizo el día.

Comí y me fui a la universidad. 
Aunque la pasé bien solamente quería irme a casa, a estar sola, pensar, venir a escribir acá, llorar, descargarme... lo único que me alegró fue reírme con Sofi.

Mañana va a ser un día duro. Me tengo que levantar muy temprano.

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